martes, 10 de abril de 2012

Uruguayos (X) - Longa, Blanes

Hugo Longa


Hugo Longa (4/6/1934 - 30/8/1990), nace en Guaviyú del Arapey, Salto, y muere en Montevideo. Su interés por la plástica se manifiesta desde los cinco años cuando acompañaba a su hermano a las clases de dibujo de Edmundo Prati. En 1954 ingresa a la Facultad de Derecho (Montevideo). En 1965 comienza a estudiar dibujo y pintura con Jorge Damiani en e1 Círculo de Bellas Artes y en 1966 inicia su participación en exposiciones colectivas. Entre sus series se destacan los collages sobre Auschwitz creados entre 1967 y 1976, el plasmado de objetos, assemblages y collages donde explora mundos imaginarios, lo fabuloso y lo mágico, con cuotas de surrealismo y arte Pop. 

 "La bestia insaciable / The Insatiable Beast", acrílico sobre tela / acrylic on canvas, 150 x 150 cm., 1988

Hugo Longa se expresó en pinturas, collages y diversos objetos utilizando un estilo imaginativo que se nutría en fuentes surrealistas y en el arte Pop. Lo hizo desde mediados de los años sesenta. Alrededor de 1984 cambió su estilo expresivo. Longa se dedicó desde entonces sobre todo a la pintura en clave neo expresionista, muy intensa, y abordó con desenfreno cromático y formal una pintura de violencia gestual, densidad colorística, con llamativas y distorsionadas imágenes.
Esta obra testimonia con elocuencia esa etapa: el ser retratado simboliza la ambición de alguien capaz de cometer todos los excesos para obtener poder. Impone el terror a seres débiles y vulnerables que se agitan debajo de su rostro enorme. Sus patas se funden en un mar de rojo sanguinolento. Sus ojos desorbitados trasmiten ferocidad. El poder que ambiciona, y el que ha conseguido, se establece sobre la base del miedo. A.H. (Texto tomado del análisis de la obra ofrecido por el Museo Virtual de El País)

 "Fray Humillo", acrílico y collage sobre tela / acrylic and collage on canvas, 33 x 24 cm., 1973

"Apariciones del no sé qué / Appearances of I don't know what", acrílico sobre tela / acrylic on canvas, 61 x 50 cm., 1976

Plasmó lo inverosímil y lo grotesco en pintura y en las técnicas antes mencionadas, mostrando un poderoso sentido del humor. Los cuadros neoexpresionistas creados a partir de los años ochenta son incitantes por la densidad de la materia, las pincelados violentas en múltiples direcciones, las alteradas relaciones de escala, el cromatismo desbordante, los chorreados y manchas vehementes, y la iconografía agresiva.
En 1979 forma parte del envío a la XV Bienal de San Pablo junto 21 M. Battegazzore, F.Matto, H.Sposto y C.Tonelli. En 1987 recibe el Premio Fraternidad instituído por la B`nai Birith de Uruguay, entre otros reconocimientos. Su trayectoria docente fue muy importante y contó con numerosos alumnos.

 "El extractor de ideas / The Extractor of Ideas", acrílico sobre tela / acrylic on canvas, 100 x 120 cm., 1987

El Uruguay debe a Hugo Longa la apertura hacia un camino pictórico que estaba muy poco transitado: él dio luz verde a una pintura más liberada, sobre todo en el campo del color, tanto en su faceta creativa como en la docente. Esta pintura expresada en elevado cromatismo y densidad de materia se contrapone a colores más controlados de series anteriores. También abandona un uso terso de la superficie, ese propio de otras series, como se observa en "Vean como manejo la globa".
Longa crea aquí una enorme araña siniestra. Ella atrapa las ideas de un rostro desorbitado. Se destacan los ojos desencajados, excitados, y los dientes feroces. El artista alude a la presencia amenazadora de seres monstruosos que residen tanto en la realidad exterior como en el mundo interior. Longa pinta a partir de lo irracional. A.H. (Texto tomado -y retocado un pelín- del análisis de la obra ofrecido por el Museo Virtual de El País)

 "Real y aparente / Real and Apparent", collage y óleo sobre tela /oil and collage on canvas, 80 x 120 cm., 1966

"Vaca / Cow", grabado / engraving, 16 x 11 cm.

“Composición / Composition”, collage y óleo sobre tela / collage and oil on canvas, 100 x 80 cm., 1973

Hugo Longa (1934 - 1990) began showing in 1966. His work reflects a peculiar imaginative and chromatic freedom and straightforwardness. Particularly noteworthy among his series are the Auschwitz collages created between 1967 and 1976, the rendering of objects, assemblages and collages where he explores imaginary, fabulous, magical worlds with doses of surrealism and Pop art. He represented the fantastic and the grotesque in painting, collages and assemblages. He showed certain human perspectives with a powerful sense of humor and explored unconscious realities. The neo-expressionist canvases he created as of the 198os are inciting because of the density of the material, the violent, multi-directional brushstrokes, the altered relationships of scale, the overwhelming color, the vehement dripping and splotching, and the aggressive iconography.
Hugo Longa's teaching endeavors were considerable and his numerous students make up the group of today's young Uruguayan artists.

"Pareja / Couple", acrílico sobre tela / acrylic on canvas, 18 x 14 cm., 1977

"Felino / Feline", óleo sobre tela / oil on canvas, 1985

"Diente de pala o La calentura del diablo / Shovel Tooth or The Fever of the Devil"
Collage y pintura acrílica sobre tela / collage and acrylic on canvas, 70 x 70 cm., 1986

 "La suerte echada / The Die Cast"
Collage y acrílico sobre tela / collage and acrylic on canvas, 103 x 81 cm., 1973

El Museo Nacional de Artes Visuales presentó en su momento una serie de exposiciones bajo el título general de "Geometrales; capítulos del acervo del MNAV". En ellas se mostraban trabajos de artistas plásticos acompañados de textos de escritores uruguayos. En el caso que nos ocupa (en el año 2009) se exhibe una obra de Longa junto con un texto de Leo Masliah. Puede descargarse en la web del MNAV el pdf del catálogo que contiene una reproducción de la obra en cuestión, la fotografía de Longa con la que acompaño éste post y el texto de Masliah que también comparto a continuación.

"La muerte gorda / The Fat Death"

Como curiosidad, en éste blog, "Arte en la escuela; intervenciones artísticas", hay una colección de dibujos hechos por niños de 1º y 2º año, que escogieron reproducir a su modo "La muerte gorda" de Longa /
In this blog "Art in School: Artistic Interventions", there's a collection of drawings by kids of 1st and 2nd degree, who choosed to reproduce their way the work "The Fat Death" by Longa.

Datos biográficos tomados de aquí y de aquí. / Biographic information (in Spanish) here.


"Ecología Civil" por Leo Masliah

— ¡Esto es vida!  —exclamó Doña Beth Pedragosa de Toulon, que no estaba (como algunos, bajo la influencia de literatura tendenciosa o de fármacos inadecuados, podrían suponer) de picnic en un bosque, ni frente a ningún mar azul, ni en un espacio verde citadino acondicionado por empleados públicos asigndos al cumplimiento de caprichos ecologistas súbitamente eclosionados en el hipotálamo de algun jerarca. No. Doña Beth se encontraba frente a una criatura monstruosa, a cuyo lado cualquier dragón, arpía o basilisco habría parecido un bebé hámster de pecho.
— Sin duda alguna —respaldó Melchora Gasparri, la domadora, que mantenia a raya a la criatura con su látigo pentagramado—. Es vida y, como puede ver usted, es también, al igual que yo, fuente de vida.
Melchora mostró a dona Beth como varios de sus hijitos, con sus respectivos latiguitos, mantenían a rayitas a las crías de la criatura.
— Con los debidos controles —siguió explicando la domadora— yo creo que la vida debe ser preservada en todas sus formas. Es más, por medio de la ingeniería genética podemos (y yo creo que debemos) ensanchar el espectro actual de formas.
Una ráfaga de inspiración iluminó algunas de las facciones de Dona Beth.
— ¡Yo fracasé como diseñadora de modas, pero quizá pueda dedicarme a diseñar formas de vida! —exclamó en triunfal melodía.
— Podría probar... -contestó con cierta desconfianza Melchora-, pero hay que tener cuidado.
Lo importante es que las formas de vida propaguen vida —al decir ésto señaló a sus hijos y a las crías de la criatura- y que no se conviertan en heraldos de muerte. Bah -se corrigió enseguida—; si fueran sólo heraldos no habría problema. La comunicación siempre debe ser permitida y alentada.
Pero el riesgo que corremos es el de que usted, en vez de diseñar formas de vida, por inexperiencia, impericia o simple equivocación, diseñe muertes.
— No se preocupe —dijo Beth, sacando de entre sus ropas un diploma obtenido en la Escuela Panamericana de Arte, y batiendo luego los dedos de sus manos como si hubiesen sido alas de colibrí—, sé dibujar, y no me van a salir calaveras ni hoces por equivocación, si lo que quiero es dibujar variedades de intestinos o ensamblajes de simbiontes.
— Ya veo que no conoce usted bien el tema, y le confieso —la domadora enarcó las cejas como si se hubiera estado preparando para disparar con ellas una flecha— que estoy sorprendida, puesto que... corríjame si me equivoco, pero... usted es finadita, ¿no?
— Si pero estoy cansada de ser discriminada por ello —Beth Pedregosa de Toulon levantó la voz hasta hacerla sacudir la copa de una secuoya a cuyo pie tenía la domadora su residencia—. ¡No podremos votar, pero tenemos derecho a circular a la par de cualquiera que tenga cualquier otro estado civil!
— Me malinterpreta usted, buena señora —Melchora Gasparri entró a su choza y volvió a salir con un frasco de perfume de mujer, que obsequió a su interlocutora como indemnización por el mal rato que le había hecho padecer la ultima fase de su interlocución—. Lo que quise decir es que además de esa muerte esquelética que anda con la hoz, que no sé si fue la que le toco a usted, hay...
— Ahora que lo dice —la interrumpió Beth— , esa no era nada esquelética. Recuerdo que cuando vino a por mí, la confundi con mi nodriza.
— Cada caso requiere de una muerte capaz de afrontarlo. No da el mismo trabajo una explosión súbita que una larga agonía por alguna enfermedad degenerativa. ¡Ah! —suspiro la domadora—, ¡si supiera qué es lo que me va a tocar a mi!
Ensimismada en la develación de esa incógnita, la domadora descuidó su trabajo con el látigo, y la criatura monstruosa la reventó de un seudopodazo. Y se disponía a asimilarla, cuando una parca con aspecto de activista ecologista que brotó de la nada se la arrebató. Los latiguitos de los niños redoblaron su ir y venir por los aires sibilantes.

Juan Manuel Blanes


Nace en Montevideo en junio de 1830 en el seno de una familia modesta. Tempranamente revela una afición por el dibujo que no abandona a pesar de sus múltiples actividades. Finalizada la Guerra Grande instala un taller en Montevideo y comienza a ganarse el sustento pintando retratos. Por problemas familiares se traslada a Salto y de ahí a Entre Ríos donde pinta para el General Urquiza los cuadros de sus victorias militares, retratos familiares y motivos religiosos.
Convencido de su necesidad de formarse, solicita al gobierno uruguayo una beca a Europa, la que le es concedida en 1860. Es el primero de una serie de viajes al viejo continente, en los que incluirá con posterioridad Medio Oriente. Sus cinco años en Europa se centran en Florencia con el maestro Antonio Ciseri de neta filiación academicista, que marcará su obra posterior. Vuelve a Montevideo entre 1865 y 1879. Realiza algunos de sus grandes cuadros de tema histórico o de actualidad y su fama se divide entre Montevideo, Buenos Aires y Santiago de Chile.
Su dibujo es naturalista. En la distribución de la luz es un académico preocupado por aislar los colores puros en medio de ocres y grises.
"Autorretrato / Self Portrait", c. 1850

"Retrato de la Sra. / Portrait of Mrs. Carlota Ferreira", óleo sobre tela / oil on canvas, 130 x 100 cm., c.1883.
Museo Nacional de Artes Visuales (Montevideo, Uruguay)

De manera continua en su carrera, Blanes atendió al retrato. La demanda creciente hizo que este género fuese uno de sus soportes económicos permanentes.
Este cuadro reviste características inusuales en la retratística del artista; Carlota Ferreira, persona vinculada estrechamente con su hijo y con él mismo, aparece casi de cuerpo entero, en la peculiar situación de estar delimitada por los efectos de luz cuya intensidad se concentra en su cintura, acentuando sensualmente la tersura de sus brazos.
Blanes en este retrato traslada la habitual centralización académica que tomaba el rostro como el centro de la obra.
Aquí el artista muestra a cabalidad su virtuosismo en el registro pormenorizado de los detalles de la vestimenta y sus accesorios, botones, joyas y texturas del entelado de la pared. El artista otorga un particular empaque a la figura de la dama, que exhibe una gran seguridad en su postura y en la mirada dirigida directamente al espectador.
El retrato de Carlota Ferreira es una obra icónica en la plástica nacional. La fascinación que ejerció y ejerce aún ha motivado a muchos artistas a reinterpretarla en distintos momentos de la pintura uruguaya. Son ejemplos de ello, las obras de los pintores Vicente Martín y Álvaro Amengual entre otros. (Análisis de la ficha de la obra en el MNAV)

"La Paraguaya / The Paraguayan Woman", óleo sobre tela / oil on canvas, 100 x 80 cm., c.1879
Museo Nacional de Artes Visuales (Montevideo, Uruguay)

"Anciana con pañuelo rojo / Elderly Woman with Red Scarf", óleo sobre tela / oil on canvas, 23 x 16 cm., 1885

Con Blanes la historia nacional se convirtió en tema, con su obra despunta la pintura republicana y por ello fue llamado "el pintor de la Patria". La seriedad historicista con que realiza su tarea queda demostrada en su correspondencia, Buena parte de la cual está destinada a solicitar información minuciosa para documentarse antes de emprender sus cuadros históricos. También el paisajismo uruguayo se inaugura con Blanes. No recurre al paisaje en un sentido estricto, ya que éste constituye para él en telón de fondo de sus escenas y nunca en protagonista. Alcanza también renombre a través del género retratístico inscripto en estricta escuela academicista. Muere en Italia, en 1901.
La biografía está tomada de la web del MNAV, pero el artículo de Wikipedia está bastante completito

Izq./ Left: "Estudio de un hombre / Study of a Man", carbonilla sobre papel, 55 x 28 cm.
Realizada en Florencia / Made in Florence
Der./ Right: "Artigas, estudio (perfil) / Artigas, Study (profile)", 1950

José Gervasio Artigas en "El Hurgador" / in this blog[Uruguayos (XXVI)], [Aniversarios (CLXX)]

"La batalla de Sarandí / Battle of Sarandi" (inconcluso / unfinished), óleo sobre tela / oil on canvas, 1901
Museo Histórico Nacional, Casa de Lavalleja (Montevideo, Uruguay)

"El juramento de los 33 orientales / The Oath of the 33 Orientales"
Óleo sobre tela / oil on canvas, 311 x 564 cm., 1877
Museo Nacional de Artes Visuales (Montevideo, Uruguay)
En exhibición en el Museo Municipal de Bellas Artes Juan Manuel Blanes en calidad de préstamo desde mediados de los '70 / 
On display at the Museo Municipal de Bellas Artes Juan Manuel Blanes on loan from the mid-'70s.

Blanes was born in Montevideo, Uruguay, in 1830. He was raised by his mother, with whom he relocated to the countryside in his early teens. Blanes took an interest in drawing at this point, and shortly afterwards, was hired as an illustrator for a Montevideo newsdaily, El Defensor de la Independencia Americana. Earning extra income with watercolors, he returned to his mother and, in 1854, established his first atelier.[1]
He married María Linari, and in 1855, the couple settled in Salto, where he worked as a portrait painter. They relocated to Concepción del Uruguay (across the Uruguay River, in Argentina) in 1857, and Blanes was commissioned by Argentine President Justo José de Urquiza to complete a number of portraits, allegories and landscapes to grace his nearby estancia, the Palacio San José. Returning to Montevideo in 1861, the talented painter obtained a scholarship from the Uruguayan government, and with it, traveled with his family to Florence, Italy, where he studied under Antonio Ciseri until 1864.
The experience became a valuable calling card for Blanes, who became of Uruguay's most sought-after portraiteurs. The 1871 outbreak of a yellow fever epidemic in Buenos Aires inspired his first renowned work, which he exhibited to acclaim in the recovering city. His 1872 portrait of the Argentine War of Independence hero, General José de San Martín (The Review in Rancagua), was also a success in Buenos Aires, and Blanes was invited to Chile to display the historic depiction.

"Demonio, mundo y carne / Devil, World and Flesh", óleo sobre tela / oil on canvas, 1886. 
Museo Municipal de Bellas Artes Juan M. Blanes (Montevideo, Uruguay)

"Asesinato del / The Murder of General Venancio Flores", óleo sobre tela / oil on canvas, 1868

Returning to Uruguay, Blanes undertook a portrait of the "Thirty-three Easterners," members of a revolutionary vanguard whose insurrection against Brazilian authorities resulted in Uruguayan Independence, in 1828. The portrait's 1877 display was followed by Blanes' second stay in Florence, where he completed The Battle of Sarandí, a depiction of another milestone in Uruguay's nationhood. These works, and his bucolic portraits of life in his homeland did not garner the interest he expected in Italy, however, and the Blaneses returned to Montevideo in the early 1880s.
Blanes resumed his portrait work, which remained popular among the local gentry. Among the most notable was a portrait of President Máximo Santos, commissioned by friends of the ruler as a gift. The most well-known from this later period, however, was Artigas en la Ciudadela, an homage to one of Uruguay's most respected early patriots, José Gervasio Artigas. Info from wiki.

 "Aurora / Dawn", óleo sobre cartón piedra / oil on paperboard stone, 28 x 23 cm.
"La cautiva / The Captive", óleo sobre tela / oil on canvas, 104 x 80 cm., 1880.
Ambas en / both in Museo Municipal de Bellas Artes Juan M. Blanes (Montevideo / Uruguay)

Muchas veces la manera que utiliza Blanes para expresar una determinada interpretación de los hechos históricos es la del lenguaje alegórico. Esto sucede principalmente en el caso de ciertas alegorías que realiza en Italia, durante su segundo viaje a Europa, en las que no utiliza una iconografía alegórica convencional sino que construye imágenes inéditas basándose en ciertas ocasiones en obras literarias vigentes en la época (El ángel de los Charrúas, La Paraguaya, La Cautiva, El último Paraguayo, Los Tres Chiripás, etc..). Más tarde, hacia finales del siglo, incursionará en imágenes alegóricas más convencionales entre las que se cuenta la representación de la "patria", la "república" o la "civilización" bajo la figura de una mujer con reminiscencias de las alegorías republicanas francesas (Altar de la Patria, Alegoría del Golpe de Estado, etc..).
En el museo se encuentra una de las obras de la primera serie: "La Cautiva", inspirada en los versos del poeta argentino Esteban Echevarría, así como también varios bocetos de la tela inconclusa "El rapto de Lucía Miranda", basado en un poema de M. del Barco Centenera. Aquí Blanes recurre a la figura de una mujer cubriéndose el rostro como alusión a una "civilización" -europea y urbana- amenazada por la "barbarie" -local y rural- indígena. (Texto tomado de partes del análisis que puede leerse aquí).

"Un episodio de la fiebre amarilla en / An Episode on the Yellow Fever in Buenos Aires"
Óleo sobre tela / oil on canvas, 230 x 180 cm., c.1871
Museo Nacional de Artes Visuales (Montevideo, Uruguay)

En este caso, la terrible epidemia de fiebre amarilla en Buenos Aires ha sido plasmada en esta tela de gran formato que es una de las piezas emblemáticas del Museo Nacional de Artes Visuales de Montevideo.
Gracias al parte policial del Comisario Lisandro Suárez, se sabe que la mujer en el piso era italiana, se llamaba Ana Brisitiani y vivió en un conventillo de la calle Balcarce hasta encontrar su trágico fin el 17 de marzo de 1871. Los médicos, el Dr. Roque Pérez y su colega Manuel Argerich, poco tiempo después de ser pintados por Blanes, serían también víctimas de la enfermedad que combatían.
En esta obra se ve reflejado todo el dramatismo de la escena, un pequeño niño junto a su madre caída sin vida en el suelo de la habitación, los médicos asombrados y conmovidos en la puerta dirigen la mirada a la mujer y su hijo sin percatarse aún que tras la puerta en la semipenumbra de la habitación el padre de la criatura también yace muerto. La luz que se filtra desde la calle se derrama en el punto focal del cuadro que es una obra cúlmine de este autor. Juan Manuel Blanes fue a su modo un reportero de su tiempo. (Análisis de la obra en su ficha de la web del MNAV)

Juan Manuel Blanes en "El Hurgador" / in this blog: [Aniversarios (XX)], [Uruguayos (XXVI)]
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ACTUALIZACIÓN / UPDATE: 14/6/2013
Imágenes de mejor calidad, pies de foto mejorados / Better quality images, improved captions.
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